Kifkif: “Somos la Asociación de Migrantes y Refugiados LGTBI+ de Madrid, y luchamos por una sociedad libre de racismo, xenofobia y/o lgtbfobia”

En Kifkif cuentan con el único recurso para refugiados LGTBI+ de todo el país. Sin embargo, en estos momentos, se encuentra en riesgo de desaparecer, por la falta de financiación. Necesitan nuestra ayuda para conseguir que este recurso siga en marcha, y poder así seguir sacando a nuestra gente de las calles, donde se enfrentan a la violencia, la exclusión y la LGTBIfobia, reviviendo todo aquello de lo que huyen. Se trata de un recurso de acogida que pretende devolverles la dignidad y la seguridad para ser, pertenecer a una comunidad, y volver a confiar en la sociedad. Merecen la misma dignidad y libertad que el resto disfrutamos. Ayudémosles a conseguirlo aquí.

En esta entrevista, charlan con Sol Camarena Medina, co-editora de La Gorgona, acerca de sus propósitos, objetivos y modos de actuación.

·Kifkif significa “de igual a igual”; sois la Asociación de Migrantes y Refugiados LGTB de Madrid. Desde 2002, venís realizando una labor imprescindible en la Comunidad de Madrid: trabajáis por el respeto y la convivencia entre personas procedentes de la diversidad, luchando contra la discriminación xenófoba, racista y/o lgtbifóbica. ¿Cómo nace la idea de fundar esta Asociación, y cómo es el proceso de materialización de esta? ¿Podéis hablarnos de vuestro recorrido, desde entonces hasta hoy, en materia de dignidad y derechos conseguidos y de convivencia?

Nace específicamente en 2002, cuando el Presidente de la entidad tuvo esta fantástica idea; hoy en día decimos que es fantástica, pero en aquel momento, proviniendo él de Marruecos, se encontró con muchísimos actos de xenofobia, racismo, LGTBIfobia que aunque entonces no se habían mencionado ni tipificado, sí se sufrían.

Así, se dijo que tenía que fundar una Asociación que acogiera todas esas necesidades, en la que fuéramos nosotros los protagonistas; a veces, no se puede hacer algo ayudando a las demás personas cuando tú mismo no lo has vivido.

Esa es una de las razones por las que hizo realidad este hermoso sueño. El recorrido ha sido fantástico, porque pasó de ser una entidad muy pequeñita, con sede aquí en Madrid, con muchísimas ideas, a lo que es ahora. Estas ideas son provenientes de muchísimos países; ya que somos una Asociación de personas migrantes, y tenemos diversidad cultural, que es lo más bonito. Hay personas de España, obviamente, de Marruecos, de Latinoamérica… hay un compromiso bien interesante hacia el colectivo LGTB desde distintas perspectivas, marcando las distintas interseccionalidades. Y eso es lo fantástico.

Hoy en día, además de los muchos grupos que tenemos, acompañamos a las personas en el proceso de solicitar protección internacional, porque en su país están siendo perseguidas por ser LGTB. España adopta entonces, por Convenios Internacionales de la Unión Europea, una petición para que se revisen las leyes; luego se hace la incorporación de la solicitud de protección internacional por motivo LGTB. España ha adoptado así su reglamento, y comenzamos a recibir a personas que llegan de distintos países.

¿Qué pasa cuando alguien llega? Hay que ponerse en sus zapatos, cuando huye de su país de procedencia (o de otro); no tiene recursos, salió de su país de origen sin una cantidad de dinero, dado que no es un viaje programado: es un “toma la maleta y vete”.

¿Qué hacemos en Kifkif? En principio, tratar de orientarle todo lo posible en su proceso de acogida en Madrid.

Respecto a los sistemas de acogida, España tiene capacidad para resolver alrededor de 8.000 solicitudes de protección internacionales. Esto, bajo un sistema tradicional de acogida, en que todas las personas que llegan, obviamente, no tienen por qué trabajar; ya que España, en conjunto con la Unión Europea, tiene fondos destinados para estos casos. A estas personas se las destina a vivir en dispositivos de acogida y refugios; todos estos se distribuyen esas 8.000 plazas.

Tenemos más de 40.000 solicitudes, ahora mismo. España ha sido un país bastante generoso; no se han paralizado, porque ser acogidas es un derecho. Pero es por eso por lo que están tardando demasiado las respuestas a las solicitudes; lo normal es que una persona solicite protección internacional, y en 6 meses, se le acepte o deniegue.

Hay países, como por ejemplo, Venezuela; que representa casi el 70% de las solicitudes de protección, ahora mismo. ACNUR ya emitió un comunicado para tratar de reducir las cifras, y que no cause tanto impacto un solo país.

Pero volvamos a la persona que solicita protección internacional. Está en dispositivos de acogida y, si después de los 6 meses no se le ha aceptado, se le emite una tarjeta roja, con la que le autorizan a trabajar. Este sería nuestro NIE.

Ese es el procedimiento, pero hay personas que no acceden a este tipo de recursos, porque sólo hay 8.000 plazas. Las demás personas que llegan ¿qué comen? ¿Adónde van? Llegan muchísimas personas que son VIH+, y huyen de su país porque no tienen acceso a medicamentos.

En Kifkif se les acompaña. Lo primero es la atención social, para conocer un poco en profundidad a la persona, para poder entender su caso. Luego se hacen las derivaciones correspondientes; la legal, la sanitaria… sobre todo en el caso de presentar algún tipo de infección o enfermedad, se cuenta con un sistema sanitario bastante sólido, como es el español, ya que es público; sin embargo, se encuentran también muchísimos obstáculos.

Hay muchísimas denuncias de personas que no tienen un correcto acceso a los medicamentos, y hay rechazo. Hay LGTBIfobia. Les dicen “¿por qué no te vas a tu país?”. Son comentarios muy normalizados a veces entre nosotros, pero son actos LGTBIfóbicos, y luchamos por minimizarlos cada vez más.

También están los grupos de socialización; son personas provenientes de distintos países, y hay grupos para todos. Migrantes LGTB se dedica al conglomerado latinoamericano; está el grupo dedicado a la región MENA; también Nosotras, el grupo de las mujeres de la entidad, así como de las voluntarias y socias. También están los grupos de salud, como Pares en Positivo, anónimo y confidencial.

Y esto no solamente se queda en una reunión, sino que se debaten ideas y se elevan propuestas a centros de salud y más. Porque todos los grupos que organizamos deben tener un resultado. Esa es la premisa de Kifkif: cada actividad que se realiza debe arrojar un resultado y una propuesta, porque esa es nuestra razón de ser.

·Uno de vuestros ámbitos de actuación es el del asilo para personas LGTBI refugiadas. ¿Cuál es la situación actual más común para alguien que necesita pedir asilo político a otro Estado, para protegerse, en muchos casos, de leyes y violencias lgtbifóbicas? ¿Se puede hablar en España de una auténtica colaboración a nivel internacional para promover la dignidad y la seguridad de las personas LGBTI alrededor del mundo, incluyendo, claro está, la posibilidad de hacer valer el derecho al asilo?

Somos plenos defensores del derecho a la protección internacional, y me gustaría añadir algo a todo lo que hemos estado comentando al respecto; por mucho que España sea un referente para las solicitudes de protección internacional, queda muchísimo por hacer. Siempre vamos a por más, y siempre queremos tener la oportunidad de avanzar, sin que sea solamente el Estado el que lleve la carga; los que conocemos la realidad somos las Asociaciones, los portavoces, y los propios usuarios que lo viven en carne propia.

Vivimos elevando propuestas constantemente. Tuvimos precisamente un encuentro con ACNUR para elevar una propuesta. Y es que una de las razones por las que estos sistemas tradicionales de acogida no son suficientes es que, por mucho que existan y acojan al colectivo LGTB, ninguno está especializado. Hay casos de personas que conviven en un refugio, 30 o 40 personas en total, que provienen de distintas culturas y países; y se incorpora una chica trans. ¿Qué escenario se puede producir? Puede ser que esta persona huya de la transfobia, y se encuentre con transfobia en el refugio.

Hay otras asociaciones, claro está, que se dedican, por ello, a especializarse en asilo para personas LGTB dentro de los sistemas tradicionales del Estado. Pero a nivel especializado, y fuera de estos dispositivos, Kifkif tiene el primer dispositivo de acogida residencial aquí, único en su estilo, a la altura de Ámsterdam.

Acogemos a las personas que todavía no han ingresado en esos sistemas de acogida de protección internacional, mientras se solventa todo. En este dispositivo tenemos un número de plazas al año, y atención puramente específica y personalizada en materia LGTB. Porque entender y empatizar son nuestras premisas.

Hemos recibido un inmenso apoyo de Madrid, y nos quedan esas ganas de seguir haciendo, seguir creando más medidas así.

·Otro ámbito de actuación es la socialización entre iguales, que fomentáis también a través de la facilitación de acogida e información, aprendizaje de castellano o asesoramiento jurídico. A nivel institucional ¿están cubiertas las necesidades de las personas migrantes y refugiadas, con especial énfasis en las de las comunidades LGTBI? ¿Qué políticas públicas proponéis a este respecto?

Lo más necesario, en todos los aspectos, es mucha más inclusión; dentro de los sectores laborales, dentro de los sectores de acogida. Porque otro caso es el de una persona que llega de otro país, y consigue un trabajo, que ya es difícil; no porque en España “no haya trabajo”, dado que eso es un bulo, sino porque aquí, todavía, a muchas personas migrantes, y sobre todo si son LGTB, no se les quiere dar trabajo. Son dos realidades, o mejor dicho, una ficción y una realidad pura y dura.

Por tanto, lo que nosotros sí pedimos es generar confianza en esta población, que viene con muchísimos recursos. Quitar prejuicios. Eso tratamos de nombrarlo siempre; tenemos una etiqueta en Twitter, #PorEstoEscapamos, para que las personas entiendan verdaderamente por qué. Muchísimas personas españolas no conocen lo que es una tarjeta roja; y te dicen, “tú eres ilegal”. Nadie es ilegal en el mundo; aun sin la identificación, podría estar en una situación administrativa irregular, pero nadie es ilegal. Hay que empezar a reeducarnos.

La siguiente barrera que encontramos (habitual, no extraordinaria) es la del acceso a una vivienda. Yo, migrante, voy a solicitar alquilar un piso o una habitación; y las personas se encuentran con que, cuando llaman y les preguntan de dónde son y contestan, no les vuelven a llamar, y cuando ellas llaman de nuevo, les dicen que ya está alquilado a otra persona.

Hay todavía una desconfianza, y tenemos que crear confianza. Estamos haciendo de nuestros usuarios personas verdaderamente valerosas en la comunidad de Madrid, y queremos transmitir esa confianza a las personas que son propietarias de pisos, para que tengan acceso al alquiler. Si tienen trabajo, pueden alquilar una vivienda; otras están en nuestros dispositivos de acogida.

·En lo que respecta a dicha socialización entre iguales, Kifkif hace una importante labor constituyendo y manteniendo grupos de apoyo mutuo para personas migrantes LGTBI, para la comunidad LGTBI de la región MENA (Medio Oriente y el Magreb), para mujeres migrantes y refugiadas LTBI… ¿qué habéis aprendido a través de la experiencia fomentando este tipo de vínculos y de convivencia entre iguales? ¿Cuál es el papel de los grupos de apoyo mutuo a la hora de favorecer el propio crecimiento personal de cada uno y cada una?

Como te comentaba, hemos aprendido, dado que se da también un intercambio, de la cultura, del idioma, por ejemplo, de las personas del Grupo de Socialización entre Iguales para personas LGTB de la región MENA. Eso es lo que nos enriquece.

Tenemos una actividad también muy vinculada, que es el Intercambia+, programa con que las personas aprenden español y nosotras aprendemos de su comida, su manera de ser, cómo es su país… es muy bonito que alguien te cuente cómo es su país, el brillo en sus ojos cuando te lo cuenta, medio feliz, medio triste, porque lo dejó. Eso genera muchísima empatía, y es la mejor experiencia que tenemos de los Grupos de Socialización.

·Otro de los grupos existentes dentro de Kifkif es el de personas VIH+ migrantes y refugiadas. A menudo se habla del progreso social en lo que respecta al estigma y la discriminación hacia las personas con VIH, contra los que muchas personas luchan cada día desde diferentes ámbitos. ¿Se está avanzando igualmente dentro de las comunidades migrantes y racializadas, en lo que respecta a la concienciación sobre las ETS y la dignidad social de las personas con VIH? ¿Qué queda por hacer en ese sentido?

Nosotros, justamente dentro de los Grupos de Socialización, realizamos también, a la par desde nuestra área de salud, unas Jornadas de Formación de Voluntarios en el Área de Salud: los agentes de salud de Kifkif. Se busca siempre formar a las personas voluntarias en el ámbito de la salud, y luego defender y transmitir el mensaje; un mensaje avalado no sólo por nuestra entidad, sino también por las entidades asociadas al Área de Salud de Madrid.

Una de nuestras aliadas, acá en este caso, es Salud entre Culturas, donde se busca la información necesaria para poder transmitirla a todas las personas voluntarias.

¿Qué queda? Queda muchísimo por hacer; estigmas que hay que derribar por completo, rebajando esa serofobia que aparece de vez en cuando, defendiendo con bases, con argumentos. Justamente por eso estamos trabajando, ya que no solamente socializamos en esos grupos de iguales en positivo, sino que también formamos; vamos a colegios, institutos, Universidades, a hablar un poco de educación en la diversidad.

Lo hacemos para que las personas entiendan sobre sexo, género, diversidad… porque el futuro no va a venir luego, el futuro está allí, y está casi presente.

Además, todos podemos tener prejuicios. Imagínate que yo, que llego de otro país, encuentro aquí a una chica trans que está enamorada de una chica. Cargamos con prejuicios, dado que decimos: “¿para qué se cambió de sexo?”. Pero son paradigmas, y el paradigma no lo tiene ella, lo tenemos nosotros. Por este tipo de cosas nosotros buscamos reeducarnos y reeducar a las personas, sobre todo a los chavales.

·Por último, cabe mencionar que a día de hoy la situación de exclusión social se ve demasiado a menudo enfatizada si hablamos de personas LGTBI de religión musulmana. Desde las propias interpretaciones de altos cargos de las jerarquías islámicas de las escrituras del Corán, abundando las lecturas lgtbifóbicas y la persecución institucional, hasta la islamofobia imperante en multitud de círculos LGTBI ¿qué alternativas proponéis desde Kifkif a las personas musulmanas LGTBI, cuya fe y cuya vivencia del deseo, el amor y la identidad no tienen por qué ir reñidas?

Nosotros, aun estando alejados de las religiones, tuvimos un Iftar LGTB por el pasado Ramadán. Fue muy chulo, porque esas personas que justamente no se ciñen a las escrituras, o que no pueden hacer el Iftar por sus padres, vinieron a compartir con nosotros; compartiendo, además, con su grupo de socialización, que es algo muy bonito.

En España está, además, la Asociación Musulmana de Homosexuales (AMHO); están en Barcelona. Llevan tiempo ya tiempo trabajando en este ámbito, e incluyen a cualquier persona LGTB.