Alodia Clemente (Librería La Rossa): “Somos las que más leemos, las que más vendemos, pero de las que menos se habla”

La Rossa – Llibres en femení es una librería especializada en autoras ubicada en el barrio de Benimaclet (Valencia).

Debe su nombre al relato de Dorothy Parker “Una rubia imponente” porque el espíritu de esta gran escritora es el que inspira la librería: mujeres libres, empoderadas, inteligentes y que no se constriñen a las convicciones sociales.

Publicamos hoy esta interesantísima entrevista en que, en conversación con la co-editora Sol Camarena Medina, Alodia Clemente, librera en La Rossa – Llibres en femení, nos habla de autoras, de grandes grupos editoriales y editoriales independientes, y de mucho más.

·La Rossa es una librería especializada en autoras, en Benimaclet, Valencia. Es conocida en el barrio y en la ciudad por el cariño y la dedicación con que se cuida de los libros, y también de sus autoras, organizándose encuentros como presentaciones literarias, un club de lectura, recitales poéticos… ¿Cuándo fundaste la librería y qué fue lo que te llevó a ello? ¿Cómo ha sido el proceso de llegar hasta aquí hoy, y qué vas aprendiendo por el camino?

Fundé la Librería en 2015, al terminar la carrera tras vivir en París, y venía del mundo audiovisual. Yo siempre había dicho que, al terminar la carrera, fundaría una Librería; en principio, pensaba en ir a Madrid, pero en realidad venía de Valencia, y decidí volver.

Respondía a lo que veía y veo siempre yo, como alguien a quien le gusta mucho leer: en la playa, cuando viajas, ves a chicas leyendo. En el transporte público, siempre ves leyendo a las mujeres. Sin embargo, las recomendaciones de libros suelen estar escritas por hombres; aun cuando la autora que más ha vendido en España ha sido María Dueñas, por encima de Carlos Ruiz Zafón, y a nivel internacional, se trata de J.K. Rowling. Somos, así, las que más leemos, las que más vendemos, pero de las que menos se habla.

Y me decidí a fundar la Librería, veinte años después de que cerrara Sal de casa, la Librería de mujeres que teníamos aquí hasta 1995.

·Vivimos un momento histórico en que algunos feminismos se vuelven virales, y luchas que antes parecían minoritarias se evidencian mayoritarias, pero muchos y muchas pensamos que eso no siempre conlleva que se profundice en mayor medida en estas, ni en lo que respecta a los conceptos teóricos, ni en lo relativo a las necesidades más urgentes de gran parte de la población. Quizás esto pasa también con la literatura escrita por mujeres, ya que el mercado editorial, al final, es eso: un mercado ¿reciben suficiente apoyo propuestas editoriales y autorales independientes que verdaderamente intentan producir un cambio a nivel cultural y productivo, o se ven fagocitadas por las grandes marcas y distribuidoras?

Soy consciente de que soy una rara avis, dado que mi público en la Librería es uno muy especializado, de muy alto nivel cultural; me he dado cuenta en reuniones del Gremio, por ejemplo. Aquí, no me piden libros de YouTubers ni de presentadoras de televisión, esa clase de bestsellers; y no hablo sólo de las personas que viven en el barrio, que suelen ser estudiantes, profesoras universitarias… porque no hablo sólo del nivel cultural alto, sino del alto interés por la cultura.

También hay que tener en cuenta que, al tratarse de un barrio mayoritariamente estudiantil, quienes compran en la Librería son conscientes de qué dinero están dispuestas a gastarse en un libro que se ha publicado por ser la autora famosa en Instagram. Estos libros suelen estar al mismo precio que otros, dado que dentro del mercado editorial no hay categorías de precio según si el autor o autora es buena o no; depende de si la edición es de tapa dura, de bolsillo, etc. Puede estar al mismo precio que una obra maravillosa, o un ensayo importantísimo, y por eso el público, nosotras, somos tan importantes.

Sin embargo, hay muchas editoriales pequeñas que están apostando mucho por la Literatura de calidad; se trata sobre todo de gente joven, que están empezando a editar con treinta años. Y muchas de estas editoriales sí demuestran un gusto por presentar un buen catálogo, porque quieren publicar algo bueno.

La otra categoría serían grandes empresas editoriales, como el Grupo Planeta, Penguin Random House… esta última, por ejemplo, cuida bastante el catálogo, aun siendo un gran grupo comercial. En el caso de Planeta, tiene los derechos de Judith Butler, lo que puede resultar extraño cuando a veces no percibes una línea editorial (claro, son distintos grupos integrados dentro de esta marca). Sí que es digno de mención que, dentro de Planeta, encontramos Temas de Hoy, llevado sobre todo por gente joven, que están publicando a autoras jóvenes y noveles, como por ejemplo, a Lucía Baskaran. Sin embargo, Penguin Random House tiene publicado Cincuenta sombras de Grey en traducción al castellano, lo que evidencia que dentro de una misma empresa editorial, lo que más se ve tapa lo verdaderamente bueno.

Tenemos grandes editoriales como Literatura Random House que sacan libros con muchísima calidad (la poesía completa de Alejandra Pizarnik la sacó Lumen, por ejemplo). Península, que pertenece a Planeta, en su día compró Tusquets o Seix Barral; una de las últimas adquisiciones de Penguin, por otro lado, ha sido Salamandra. Penguin está apostando también por Virginie Despentes, antes los derechos los tenían editoriales más pequeñas. Espasa publicó Testo Yonqui, de Preciado; los libros de Almudena Grandes son de Planeta; así, ves mucho que te sorprende.

Hay editoriales grandes que sí son importantes, por lo que aportan al panorama; como puede serlo Anagrama, que ha apostado desde siempre por una alta calidad en lo que publican.

·En este contexto, el papel del comercio local y de proximidad es fundamental para saber qué compramos, cómo y por qué lo compramos; para abrir las puertas a otra clase de consumo y de disfrute, en este caso tratándose de Literatura. ¿Cómo es el panorama valenciano en lo que respecta a esta clase de librerías y propuestas culturales? ¿Qué puede aportar La Rossa en este conglomerado?

Ahora en Valencia están surgiendo editoriales pequeñas e independientes, como por ejemplo, Barlin Libros, que trabaja mucho en su catálogo, habiendo publicado recientemente una selección de artículos de Alfonsina Storni. Se trata de jóvenes a quienes les apasiona su trabajo. Por otro lado, los compañeros de una Librería de Benetússer, Somnis de Paper, están empezando a publicar lo que a ellos les gustaría leer.

En Valencia encontramos una ventaja: hacemos pequeñas reuniones con librerías independientes para enseñar el producto. Esas redes me parecen muy importantes; así, a raíz de conocer a Alberto, de Barlin Libros, hemos presentado aquí en La Rossa Yo también soy… Una historia de cuerpos e identidades en lucha.

Este modelo proviene aquí de Barcelona, donde los y las editoras consideran importante sentarse a desayunar con quienes llevan las Librerías, las grandes, claro. Y es que quien acude a la Fnac o a La Casa del Libro no está esperando que le aconsejen; por eso, las editoriales independientes, más pequeñas buscan tener buena relación con nosotras las libreras, explicándonos la trama de los libros que van a sacar antes de que hayan salido.

Y así, puedes estar pendiente del libro, y tienes una noción de este. Editoriales más grandes (por ejemplo, Errata naturae) lo que hacen mucho es mandarnos libros que nos pueden interesar, para que los y las libreras podamos leerlos y así, recomendarlos.

·Las redes sociales me resultan esenciales a la hora de promover la lectura de autoras, y no sólo de los autores canónicos. Iniciativas como #leoautoras han tomado Instagram llenando nuestras estanterías de recomendaciones de escritoras, tanto anteriores en el tiempo, como contemporáneas. Sin embargo, no todas las mujeres partimos de las mismas circunstancias a la hora de escribir, y esto se evidencia al señalar, por ejemplo, la escasez de autoras racializadas entre nuestras escritoras de cabecera. ¿Qué papel juegan librerías independientes como La Rossa a la hora de distribuir y dar a conocer obras que se alejan del propio canon del feminismo occidental y la “literatura de mujeres”?

A mí me hace mucha gracia la categoría de “literatura de mujeres”, porque no sé lo que es esta literatura. El otro día fui de visita a la Pantera Rossa, Librería de pensamiento crítico en Zaragoza, y una compañera y yo nos dábamos cuenta de cuánto diferían nuestros gustos aun leyendo ambas a muchas autoras; yo, por ejemplo, estoy leyendo El viento, de Dorothy Scarborough, y ella me contaba que no se imaginaba leyendo un “western”. Por eso no existe la literatura “de mujeres”, lo que existe es la literatura; cuando Dorothy Scarborough, nacida en el siglo XIX escribe, lo hace en torno a su contemporaneidad, a su vida.

En cuanto a escritoras racializadas, soy consciente de que, aunque sea tras su fallecimiento, se lee cada vez más a Toni Morrison (y sus ensayos poco a poco se van conociendo más y más); con autoras más jóvenes como Zadie Smith puede resultarme difícil vender sus libros. Por otro lado, Binti, un libro de ciencia ficción firmado por una escritora afrodescendiente, Nnedi Okorafor, se vende muchísimo; tratándose de un libro que podría despertar prejuicios (injustificados) al tratarse de un planeta negro.

Hay veces, así, que no sé si estas diferencias se deben a que el público elige leer mucho más a quien todo el mundo ya ha reconocido antes; como pasa, por ejemplo, con Angela Davis. Pasa también con el éxito de Chimamanda Ngozi Adichie.

Para animar a la lectura, se puede hacer lo que hicieron desde el club de lectura de la Casa de la Dona: leyeron La hija extranjera, de Najat El Hachmi, e hicieron un muy buen trabajo; ya que, al acudir la autora a una exposición en La Nau, aquí en Valencia, y proponer ellas su libro para leerlo en el club, tuvo mucha repercusión.

También hay que tener en cuenta algo que puede ser tanto una ventaja como un problema: hay muchísimos libros. Si ahora mismo se dejaran de publicar libros, seguiría sin darnos tiempo real de leer todo lo que ya se ha publicado; no podemos abarcarlo todo.

·Por último, cabe mencionar que la propia Librería debe su nombre al relato de Dorothy Parker “Una rubia imponente” ¿es esta una de tus autoras de cabecera? ¿Puedes hablarnos de tus propias referentes?

A mí Dorothy Parker me gusta mucho por su humor negro, representando ella un modelo de mujer y de autora bastante excepcional para su época. Se divorció, escribía en The New Yorker, vivía su vida como ella quería. Y no se suicidó, que aunque muchas autoras de cabecera nuestras vivieron vidas muy infelices y acabaron con ellas, es importante también que no sean nuestras únicas referentes.

Dorothy Parker era, además, muy crítica con otras mujeres; en el sentido de que criticaba a las mujeres florero, por ejemplo, a las chicas que se mostraban bellas y tenían como objetivo casarse con un hombre rico. Un relato suyo parte así del momento en que el matrimonio con un millonario ya ha dado comienzo, narrando ese infierno de matrimonio, una vida infeliz que acaba en alcoholismo y auto-destrucción.

En cuanto a autoras españolas, Marta Sanz tiene un dominio del lenguaje impresionante; me encanta leerla por su precisión a la hora de utilizar las palabras. La conocí en la Fira del Llibre, dándole yo el Premio Las librerías recomiendan. Y es que encontramos a autoras españolas maravillosas.

Porque es importante leer también a las autoras españolas clásicas, que parece que como son “antiguas”, no nos gustan tanto. Las chicas de mi generación leíamos sólo a autores en el ámbito educativo reglado, por ejemplo. Y, sin embargo, en mi época leíamos también a Carmen Laforet. Tenemos a autoras como Rosalía de Castro, Carmen de Burgos… leámoslas.

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